Cuarentena por COVID e interrupciones del sueño
Durante prácticamente todo 2020, en plena cuarentena, Lourdes interrumpió reiteradamente mi sueño. Por ejemplo, entraba a la habitación mientras yo dormía. Los ruidos, las luces o los movimientos me despertaban y luego se me complicaba mucho o no podía volver a dormir.
Esto ocurrió de manera repetida y continuó a pesar de que:
- había una indicación médica de proteger y regularizar mi sueño;
- reiteradamente le pedí que me dejara dormir bien y le advertí que me estaba dañando;
- mi deterioro se volvía cada vez más visible y previsible;
- Lourdes sabía que mi sueño sensible se debía al tratamiento que me pidió hacer;
Lourdes disponía de alternativas para evitar las interrupciones. Por ejemplo, podía dormir en la habitación de Lucas. Yo no podía hacerlo porque esa habitación era más ruidosa y no me permitía descansar adecuadamente.
En cambio, mis opciones eran mucho más limitadas. Nuestra habitación sí reunía las condiciones que necesitaba y, cuando no había interrupciones, podía dormir bien.
Pero irme a otro lugar no era sencillo. Estaba vigente una cuarentena obligatoria que restringía drásticamente mis posibilidades de trasladarme o mudarme.
Tampoco alcanzaba con que alguien pudiera ofrecerme una cama: necesitaba una habitación donde pudiera dormir de manera sostenida, sin interrupciones provocadas por ruidos, luces o movimientos, para descansar adecuadamente y volver a regularizar mi sueño. Conseguir esas condiciones en otra vivienda, en plena cuarentena, era muy difícil.
Además, la falta prolongada de sueño y el deterioro progresivo fueron reduciendo cada vez más mi capacidad de reacción y de encontrar otra salida. Así, me fui quedando atrapado.